Si algo te da el naranja es fuerza, luz y poderío.
Hay prendas que te hacen girar la cabeza. Y luego está el naranja, que consigue que la gires aunque estuvieras muy ocupada mirando otra cosa. Te destella.
A mí me pasó con una mujer que cruzó por delante de una terraza. Llevaba una camisa naranja, unos vaqueros y esa tranquilidad de quien se ha vestido en cinco minutos.