Iba a salir discreta. Lo dije en voz alta. Me lo dije, se lo dije, te lo digo… Lo decimos mucho, por si alguna vez cuela.
Pero es la manera más eficaz de provocar a mi armario. Le dices «discreta» y te contesta: «¿Con cuál de los dorados?».
Somos gamberras. Mi armario y yo. Y el vuestro. El tuyo.