Si algo nos dejó claro la moda femenina durante años —y que sigue reapareciendo como el ex tóxico— es la tendencia militar. Esa que promete empoderamiento inmediato, fuerza interior y una seguridad que no siempre viene de serie. Te la pones creyendo que vas de tendencia, pero ojo, que igual vas de tendenciosa. Porque ese falso glamour verde oliva recluta fans a miles y tiene un pequeño problema: Dentro de unos años puedes verte en una foto y no saber si estabas en un brunch cool o en el bar del pueblo después de un finde con tus colegas a lo campero pero sin campo.